La inteligencia artificial ya no es una promesa futura. Está rediseñando equipos, procesos y la forma en la que se crea valor. Pero no todo el mundo la está viviendo igual. Hay una brecha, no solo tecnológica, sino también de comprensión, entre quienes trabajamos a diario con modelos y agentes, y muchas empresas que todavía intentan entender qué significa todo esto para su negocio.
En este episodio conversamos con Dani Diestre, cofundador de Autentic.ai y creador del podcast Product Leaders.
Alguien que no observa la IA desde fuera: la construye, la prueba y la integra en su producto cada día.
Hablamos de cómo la IA está cambiando la configuración de los equipos, qué implica trabajar con agentes como parte del sistema operativo de una empresa y qué impacto real puede tener todo esto en el futuro del trabajo, especialmente para las organizaciones que todavía están lejos de esta transformación.
Si trabajas creando producto, liderando equipos o construyendo empresa, este episodio te interesa.
¡Sigue el podcast Realworld!
Escucha el episodio en Spotify, Apple Podcast o YouTube Music.
Suscríbete a nuestro canal en YouTube para no perderte ni un episodio.
¿Qué quieres que sepamos de ti?
Lo resumiría rápido para no enrollarme: soy un chico de Barcelona al que le encanta montar cosas. En concreto, me apasionan dos mundos: el contenido y las startups. Eso es lo que hago en mi día a día. Por un lado, llevo un podcast, Product Leaders; por otro, estoy montando mi startup, Autentic AI.
¿Qué está cambiando en la configuración de los equipos cuando incorporamos agentes de IA?
Lo que estoy viendo en el mundo startup es que hay una gran diferencia entre las empresas AI-native, es decir, startups que están naciendo ahora o hace muy poco, y las empresas que intentan incorporar IA sobre procesos ya existentes. Las primeras no tienen legacy. Y el legacy, al final, es un producto tecnológico que ya tienes construido y que muchas veces, en lugar de ayudarte a avanzar más rápido, te frena.
Estas nuevas startups están avanzando muy rápido porque tienen poco o ningún legacy y porque suelen tener equipos muy pequeños. ¿Qué está pasando que no había pasado antes? Muchas cosas. La primera es que estamos empezando a ver lo que probablemente será el futuro de la empleabilidad, al menos en el mundo técnico, que es el que mejor conozco. Y creo que luego esto se propagará a otros sectores.
En el mundo técnico ya contamos con muchos “empleados” que no son humanos, sino agentes. Agentes que nos permiten avanzar muy rápido. El primer caso de uso ha sido la generación de código para producto digital, y ahí es donde se está viendo algo realmente increíble. Hoy se puede crear producto con muy poca gente y con agentes. Es una locura.
¿Puedes poner un ejemplo concreto de ese cambio?
Sí. Cada semana que avanzamos con el producto, con mi cofundador Aniol y con la gente que trabaja con nosotros, nos quedamos alucinando con cómo responde la IA a cosas que hacemos. El otro día, por ejemplo, teníamos que entregar un reporte a un cliente y estábamos muy apurados. Habíamos pasado la semana fuera, no habíamos podido profundizar y faltaban bastantes cosas.
Nos pusimos con ello y en una hora teníamos un reporte que los tres miramos y dijimos: esto era imposible hace seis meses. De verdad, hace medio año no habríamos podido llegar con algo así. O habríamos ido a la reunión sin nada, o con muy poco. Eso ya ha cambiado.
¿Cuáles son las grandes áreas donde ves esta revolución?
La primera es la generación de código. Si miramos los mercados que la IA está revolucionando, probablemente el principal, y con diferencia, es el de code generation. Ahí ya estamos viendo cosas muy avanzadas.
En una empresa tecnológica, ese cuello de botella que antes era el código, donde necesitabas a uno o varios equipos humanos generando producto cada día, hoy se está convirtiendo en prompting. Prompting hecho por alguien que sabe lo que está haciendo. Y cada vez parece menos necesario que esa persona sea un programador tan técnico como antes. La capa de abstracción está subiendo: ya no necesitas conocer el código tan a fondo, porque te mueves hacia el lenguaje natural.
La segunda gran área son los workflows agénticos. Ahí estamos empezando a ver cómo en grandes empresas, y también en compañías no tan grandes, se automatizan tareas repetitivas y cognitivas. Antes, cuando querías crear un workflow con herramientas como Zapier o Make, montabas árboles de decisión deterministas. Ahora, en medio de ese flujo, puedes poner una “caja agéntica” que toma decisiones, cambia el rumbo y actúa con cierto grado de libertad. Eso permite automatizar tareas de oficina que antes no eran fáciles de estructurar.
¿Crees que la IA está afectando sobre todo al trabajo de oficina?
Sí. Si pensamos en blue collar y white collar, la IA está impactando primero en el trabajo white collar, el trabajo de oficina. Ahí es donde se manejan procesos, Excels, software, correos, mensajería interna… y todo eso es precisamente lo que la IA está atacando.
Por eso creo que es cuestión de tiempo que muchas de esas tareas se automaticen. Ha empezado por mercados enormes, como el de la generación de código, pero ya estamos viendo otros sectores cambiar: logística, legal, operaciones… Todo esto se basa en workflows y en agentes que transforman cómo se ejecuta el trabajo.
Y aquí aparece una pregunta importante: ¿dónde queda el humano? Yo, sinceramente, tengo dudas de que dentro de diez años sigamos viendo tantos trabajos de oficina tal como los conocemos hoy: personas que se levantan, van a una oficina y pasan el día moviendo cosas en su ordenador. Me cuesta verlo.
¿Qué cree la gente que es un agente y qué es realmente?
Creo que mucha gente piensa que un agente es “algo que hace cosas” sin saber muy bien qué hace por dentro. Pero para explicarlo bien, creo que ayuda mirar atrás.
La IA no nace con Chat
Si eres oyente habitual de Realworld, ya sabes que la IA no es solo una herramienta de productividad. Es un cambio estructural en cómo se organizan los equipos, cómo se distribuye la responsabilidad y cómo se crea valor. Trabajar con agentes no es simplemente hacer lo mismo más rápido; es rediseñar procesos, cuestionar roles y asumir nuevas formas de supervisión y toma de decisiones. Y eso no es trivial.
También quiero destacar una tensión que emerge en la conversación con Dani. Mientras algunos equipos ya están integrando la IA como una parte natural de su día a día, hay miles de empresas que apenas entienden lo que está pasando. La brecha no es solo tecnológica; es cultural, estratégica y, en algunos casos, generacional.
Puede que el verdadero impacto de la IA en el trabajo no sea inmediato ni uniforme, pero sí será acumulativo, y quienes aprendan a orquestar personas y sistemas inteligentes con criterio y responsabilidad tendrán una ventaja difícil de alcanzar.
Un fuerte abrazo y os espero en el mundo real.