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Smart Cities, con Pilar Conesa Smart Cities, con Pilar Conesa
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E058 - Smart Cities, con Pilar Conesa

Tech & innovation

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Smart City, o ciudad inteligente, es un concepto que, grosso modo, viene a ser la aplicación de la innovación y la tecnología a las ciudades para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En los últimos años el rol de las ciudades ha ido cambiando y han ido apareciendo nuevos retos como la superpoblación, la emergencia climática o la plena colaboración entre administraciones. 

En este episodio hablamos con Pilar Conesa, que con más de 30 años de experiencia en el ámbito de las TIC, tanto en el sector público como privado, es pionera de la Smart City en España e impulsora del Smart City Expo World Congress de Barcelona y de los eventos Smart City Expo que se celebran alrededor del mundo. Actualmente es también CEO en Anteverti, consultora de innovación urbana que asesora a ciudades, gobiernos y empresas a innovar para ser más eficientes y sostenibles.


En tu vida profesional has navegado entre el entorno público y el privado. Cuéntanos un poco cómo ha sido para ti.

He pasado dos veces del sector público al privado, cosa que no es habitual. Yo empecé en el sector privado en distintas posiciones. Siempre he estado más vinculada al sector tecnológico y me incorporé hace unos cuantos años en la Generalitat, cuando era el Centre Informàtic de la Generalitat de Catalunya, y de allí volví a pasar al sector privado con varias posiciones, entre ellas como Directora General del Sector Público y Sanidad de T. Systems, que es una gran empresa vinculada al grupo Deutsche Telekom. Y posteriormente volví al sector público como Chief Innovation Officer del Ayuntamiento de Barcelona, y saliendo del Ayuntamiento de Barcelona fue cuando ya había estado en una gran consultoría, había iniciado en algún momento alguna aventura con otros en una startup, y me apetecía iniciar un proyecto propio.

En ese momento era cuando el concepto de Smart City se estaba iniciando. Yo recuerdo que además estaba justo en una reunión en Seúl representando al alcalde de Barcelona, cuando empezamos a hablar desde Barcelona con ese concepto, viendo cómo la tecnología podría ayudar a la ciudad, más allá de lo que era, podríamos decir, los servicios internos del Ayuntamiento. Pensé que en aquel momento eso podía tener un recorrido y creé Anteverti, que el nombre viene de avanzarse a lo que vendrá, para montar una consultoría específica en el ámbito de innovación urbana Smart Cities. Eso además, coincidió en el tiempo cuando se planteó realizar el primer evento vinculado a temas de innovación urbana y Smart City, y nació el Smart City Expo World Congress al que estoy vinculada desde sus inicios con Ciudad Barcelona, donde hemos definido lo que es el concepto, y hemos conseguido en estos diez años consolidar este evento como evento de referencia mundial en temas de innovación urbana, algo muy difícil de conseguir porque es el evento que todo el mundo tiene presente para hablar de temas de innovación aplicada a la ciudad. En unos años también en que el concepto de ciudad ha cogido un rol mucho más protagonista en los grandes retos que tiene la sociedad del siglo XXI, como son los retos de sostenibilidad, equidad e innovación económica. Y por tanto, en estos años he afianzado lo que es mi empresa, Anteverti, y lo que es la posición de Barcelona en el mundo de las Smart Cities.

Las ciudades consumen el 78 % de la energía mundial y generan el 60 % de emisión de gases efecto invernadero, por tanto, lo que hagan las ciudades tiene mucho que ver con cómo conseguimos tener un mundo más sostenible.

¿Cómo surge la innovación en la ciudad?

Ahora hablamos mucho de innovación, pero hay que recordar que las ciudades vienen innovando desde la historia de la civilización. De hecho, Roma innovó en lo que era como construir anfiteatros para miles de ciudadanos, cómo hacer llegar el agua con los acueductos a la ciudad, cómo construir las calles para que pudieran circular las ruedas. La civilización viene innovando desde hace muchos años, pero es cierto que en los últimos 15 años han pasado dos cosas: por un lado, el cambio de rol de las ciudades, un rol de ciudad en el sentido de que es donde se concentra la población, porque es donde hay la oferta de trabajo, de estudios, servicios sanitarios y por lo tanto, se está produciendo una concentración muy grande a nivel mundial, porque en Europa ya estamos acostumbrados a ciudades densas, a ciudades con alta población.

Hemos de pensar que sólo en 50 años estamos doblando la población en los entornos urbanos. Por lo tanto, esto tiene un cambio mundial muy importante y ha hecho que las ciudades tengan un papel central en cómo lidiar con la emergencia climática, porque hemos de pensar que las ciudades consumen el 78 % de la energía mundial y generan el 60 % de emisión de gases efecto invernadero. Por tanto, lo que hagan las ciudades tiene mucho que ver con cómo conseguimos tener un mundo más sostenible.

Por un lado está el rol político de las ciudades, como de dinamización, y por el otro, es cómo que ha conjugado el rol de la innovación, porque cuando se han planteado determinados temas de cómo gestionar una ciudad, o innovas, o es complicadísimo. Gestionar una ciudad es muy complejo porque sobre la vía pública interviene la movilidad, todo el control de tráfico, coches, autobuses, y toda la instalación de cableados.¿Cuántas veces nos hemos encontrado en una misma calle abierta varias veces en poco tiempo? 

También estamos poniendo todo lo que son los puntos de antenas de Wifi. Está todo el tema también del espacio público, que por ejemplo en la pandemia puso en evidencia la importancia de tener espacio verde, plazas para poder salir de nuestras viviendas  y tener un espacio para pasear. Por tanto, tenemos todo el tema de espacio público, de espacio privado que son nuestras casas, y todo el tema de servicios. Y cuando se habla de servicios con un concepto de lo que se llaman servicios de proximidad. De hecho, en España hay muchas ciudades, y una de ellas es Barcelona, que lleva muchos años trabajando con los servicios de proximidad. Y es que en todos los barrios haya un mercado, haya escuelas, haya centros de atención primaria. Y esto es lo que hoy se llama la ciudad de los 15 minutos, y de hecho, en España hemos potenciado que se conciba de esa manera, pero es cierto que hay tensiones muy grandes en cómo gestionar una ciudad y es necesario innovar en cómo entendemos la movilidad, hay que hablar de la problemática de la energía, de cómo generamos energía renovable en las azoteas, en las viviendas, en los frontales de las viviendas.

Es necesario generar energía renovable, tanto para el planeta, como para ser menos dependientes de otras energías. Y estos días con la guerra de Ucrania lo estamos viviendo y vemos que la dependencia energética no es buena porque nos pone en una situación muy crítica. Todo eso requiere el innovar, es decir, hacer las cosas de forma distinta. Y ahí la tecnología juega un elemento acelerador, pero no toda la innovación viene por la tecnología, hay innovación que viene por materiales. Hoy para mí también es innovación urbana cómo concebimos los huertos urbanos, el aprovechar unos espacios para que la ciudadanía pueda utilizarlos. La innovación viene por muchos lados y eso es lo bueno de la innovación, que también hemos de cambiar de mentalidad.

Por parte de la Administración pública, que es la que provee gran parte de los servicios, ésta ha de pasar de tener un rol de provisor de servicios, a facilitador, que facilite que esa innovación que viene desde la ciudadanía, como los huertos urbanos, o que viene desde empresas innovadoras, como cuando se plantean, por ejemplo, todo lo que es la distribución de lo que ya se llama la última milla; cómo cambiamos para no tener cantidad de furgonetas yendo y viniendo y repartiendo, y, por tanto en empresas que están más vinculadas a innovación desde el seno, por descontado, de la Administración pública, desde los centros de investigación, desde las universidades. Por tanto, hemos de pensar en el ecosistema de la innovación como un ecosistema amplio en el que precisamente lo que hemos de hacer es abrir la mentalidad para integrar esa innovación. Y ahí, con la Administración pública hay ciertas dificultades al pasar de provisor a pasar a facilitador, pero también en las herramientas que tiene para la contratación de servicios que no están pensadas para contratar soluciones innovadoras.

¿Existe esa colaboración entre ciudades a nivel internacional? ¿Esto puede reforzar esa innovación? 

La colaboración entre ciudades a escala mundial ha sido un elemento que se ha dado mucho más en los últimos ocho años. Con ese rol del hablábamos antes, el rol político de las ciudades, también se han impulsado las redes de ciudades y por ejemplo está la UCLG,  la Organización Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, la red de Metrópolis, que es a nivel de grandes ciudades, la red Eurocities, que es a nivel de Europa, y luego tendríamos también Ciudades por la Mediterránea, o sea, tendríamos diferentes contextos en los que las ciudades han ido buscando cómo relacionarse y también pensando en que, por ejemplo, a nivel político mundial, las Naciones Unidas, su nombre ya lo dice es Naciones Unidas, por lo tanto es una organización de países y el Naciones Unidas es quien organiza el mayor foro mundial de administraciones públicas.

Allí las ciudades han tenido que hacer una campaña reclamando la voz de las ciudades, porque como es a nivel de estados y de países, los alcaldes están invitados a un segundo nivel. Y de hecho, una campaña que se llamaba Listen to cities, que es escuchar la voz de las ciudades. Todo ello ha llevado a ha ido tejiendo redes de colaboración y de posicionamiento, y eso también ha llevado a mucha conexión entre ciudades, a hacer proyectos específicos entre ciudades mundiales también. Por ejemplo, en Europa todo lo que son los grandes proyectos europeos vinculados al Edison 2020, requerían que en los proyectos hubiesen varias ciudades de distintos países. También buscaba la relación Norte-Sur, la relación de ciudades grandes con medianas, y eso ha sido una cosa que Europa también ha potenciado. Había una necesidad de colaboración entre ciudades, pero lo que es cierto es que muchos casos se han dado más a nivel mundial que con las ciudades que tienes al lado. 

Qué paradoja, porque precisamente lo que necesitamos es cercanía. 

Exacto. Se ha dado eso y, también, algo que en España nos cuesta, que es la relación entre las administraciones, de los tres niveles de administración. Yo pienso que hemos avanzado en la colaboración entre administraciones, pero nos queda un gran trecho. No hemos de pedir al ciudadano ninguna información que ya tenga otra administración. Hemos mejorado, pero aún no es una realidad en pleno siglo XXI.

Y también para añadir un elemento a esa complejidad, hay que hablar del rol de las áreas metropolitanas.  Se está elaborando en Barcelona el Plan Estratégico Metropolitano a nivel de dimensión, ya no de área metropolitana, sino de región metropolitana, porqué  hay una necesidad de hablar de la movilidad, la gestión de residuos etc.  Esto no puedes planteártelo a nivel de ciudad a de ciudad, has de planteártelo a nivel de región metropolitana. Muchas veces la movilidad está bien resuelta a escala interna de ciudad, pero uno de los grandes retos es cómo resolvemos la movilidad entre las urbes que forman parte de una región metropolitana. Temas de vivienda, de movilidad, de residuos, de provisión y generación de energías renovables, de gestión del agua, han de resolverse a nivel de región metropolitana, y esto la pandemia también lo ha acelerado. La pandemia nos ha traído muchas cosas malas, pero también ha evidenciado determinados retos. 

Por ejemplo, ha habido familias, sobre todo con niños, que se han planteado salir del centro de la ciudad para tener una mayor calidad de vida. También la cuestión del teletrabajo, que cambiará la movilidad,  en el sentido de que ya no vamos a hacer lo mismo los cinco días de la semana, sino que unos días trabajas desde casa y unos días trabajas desde un espacio corporativo. Eso va a implicar un cambio a nivel de movilidad, pero también de cómo se consideran los Headquarters de una gran empresa, que pasan de estar todo concentrado en un mismo espacio. Han de pasar a estar localizados en distintas partes de la región metropolitana. Al final lo importante será ir a trabajar donde te quede más cerca la oficina, porque ya te conectas con tu equipo de distintas maneras. Estos cambios van a influir en el futuro, y, por tanto, la colaboración entre ciudades próximas es un requerimiento imprescindible.

En la mayoría de países se está apostando por una tecnología disruptiva, mientras que España sigue a la cola. ¿Cómo podemos combatir esto? 

Evidentemente España necesita una mayor inversión en I+D porque al final el índice global no es bueno y lo que encuentras son como burbujas en determinados entornos o áreas, pero necesitamos un cambio de modelo productivo. Lamentablemente también España ha tenido un gran desarrollo en turismo que ha posibilitado una prosperidad económica, pero también una dependencia de un sector que no es un sector de conocimiento, que no es un sector de innovación, que no es un sector de investigación. Hace falta un reequilibrio y ver qué tipo de turismo queremos buscar, cómo nos queremos enfocar, cómo diversificar la industria de España y cómo invertimos mucho más en investigación, desarrollo y en transferencia tecnológica.

Si vamos a Barcelona, Cataluña a nivel de investigación, pues hay un buen posicionamiento en determinados ámbitos vinculados a biología, tecnología y farmacia, pero pinchamos en lo que es transferencia tecnológica, o sea, lo que se está haciendo en las universidades y en los centros de investigación no está impactando fuertemente a la transformación de la industria.

También en Cataluña atraemos talento para la creación de Startups y estamos en buenas posiciones a nivel de Hubs europeos, en lo que es la atracción de innovación a la atracción de talento para a crear, porque hay una combinación de universidades y de calidad de vida que hace que gente venga a crear su startup aquí, pero a la vez necesitamos que esto impacte en mayor grado en lo que es la industria más tradicional.  Para animarte a ti y a los oyentes, yo diría que tenemos la oportunidad por delante, pero que como no lo enfoquemos bien, vamos a perder esa gran idea que son los fondos de recuperación. Los fondos de recuperación es una gran oportunidad para promover estas transformaciones de la industria, pero como los fondos de recuperación vayan a cubrir lo que son el día a día de los negocios en distintos sectores, será pan para hoy y hambre para mañana.

Porque además, habremos acostumbrado a determinados sectores a tener una provisión económica y a no despertar la innovación, porque la innovación se despierta cuando hay necesidades. Por tanto, recibir dinero evidentemente siempre es bueno, pero si no lo dedicamos bien, eso será malo para el futuro porque se están recibiendo unas inversiones adicionales y estaremos perdiendo todo lo que es la oportunidad de transformación que requiere inversión. Ahí tenemos un gran reto por delante para aprovechar esos fondos y transformar sectores en la industria 4.0 y prepararnos para la lucha contra la emergencia climática y atender lo que son los equilibrios entre la gran empresa, la mediana y la pequeña.

Vinculado también a los fondos se ha hablado mucho de que atenderemos a las necesidades globales, pero hoy por hoy lo que se está viendo es que irá a las grandes empresas porque es difícil articularlo a la pequeña, y de las grandes empresas no llega a las pequeñas. Y el ver cómo esos fondos también llegan a la pequeña empresa es un gran reto.

¿Qué papel juegan los procesos de participación ciudadana en la generación de innovaciones?

Soy una ferviente defensora de la participación ciudadana a todos los niveles, y tendríamos que tener mucha más porque es insuficiente preguntar al ciudadano cada vez que hay elecciones a quién quiere votar, porque por una parte tiene muchas dudas, y segundo, si tuviésemos una participación ciudadana más relevante a lo largo del tiempo, tendríamos decisiones más compartidas. A nivel de ciudad es donde es más fácil que haya esa implicación ciudadana porque para una persona de a pie es mucho más fácil opinar de si en su barrio es más urgente un centro cultural que un centro polideportivo, que solucionar el acceso donde ha habido varios accidentes o cómo articular un acceso verde a determinado parque. Es decir, es mucho más fácil para uno que está viviendo en la ciudad decir qué es lo que considera más prioritario.

Si hace diez años me hubieses preguntado cómo estaríamos hoy de participación ciudadana, no me hubiese esperado estar mucho más avanzados de lo que estamos, porque para mí la participación ciudadana es participar en decisiones de prioridades de acciones de gobierno local y de los otros niveles de gobierno.

Pero no se trata sólo de opinar, sino también de involucrarse en lo que es la gestión de determinados espacios. La administración pública debe proveer menos y facilitar más, yo pienso que hay que contar mucho más con la ciudadanía en la gestión de espacios para ciudadanos, de espacios cuya propiedad puede ser de la Administración pública, pero que ha de pasar a que los gestionen organizaciones. Además en Cataluña, por ejemplo, la red de sociedad civil organizada es muy importante y hay que darle mucha más cabida a esa organización civil que está organizada en asociaciones, en distintos tipos de organismos, para que gestionen determinados espacios. ¡Qué mejor que ellos para saber lo que es más útil de montar en ese espacio!

También en una hibridación de espacios, eso ya se está avanzando, pero en escuelas que cierran por la noche, ¿por qué no utilizar esas escuelas para que a última hora de la tarde puedan ser espacios para que los vecinos organicen determinados temas de debate o de formación? Por tanto, participación ciudadana no es simplemente dar opinión, es tomar decisiones sobre cómo se reparte una determinada parte del presupuesto del Ayuntamiento en gestión de espacios y, por tanto, en una participación activa, en un empoderamiento real de la ciudadanía. En ello ha ayudado también la tecnología, facilitando mecanismos, pero aún estamos lejos de lo que hubiésemos pensado diez años atrás. Esto también es porque hay una desvinculación de la ciudadanía, una insatisfacción con lo que es la política, y, por tanto, hay que articularlo a través de muchos mecanismos para que realmente haya esa participación urbana. Y para mí esta participación está muy vinculada con la innovación, porque con la innovación también hay que hacer cambios de mentalidad.

Si pensamos en 20 años atrás en cómo es la gestión de residuos hoy y cómo era 20 años atrás, cómo hemos de gestionar los residuos, cómo se está cambiando también cosas como ir a la compra en lugar de por paquetes que lleves tus tuppers, etc. Los cambios vienen por la acción de cada uno en pequeñas cosas y la implicación de la ciudadanía en esto es vital.

¿Qué nos puedes decir acerca del equilibrio territorial? 

Cuando hablamos de equidad, es la equidad en muchos ámbitos, en tema económico y también de los barrios. Hemos de cuidar de cada uno de los barrios e introducir elementos que rompan, y ese sentido soy una gran defensora de incorporar espacios de creatividad y ateneos de fabricación en cada uno de los barrios. Barcelona dio un paso cuando todo lo que era la innovación estaba en el 22@, pero no, la innovación ha de pasar en distintos barrios de la ciudad. 

Hospitalet es la segunda ciudad de Cataluña, pegada a Barcelona, y tiene ciertas problemáticas de integración cultural de distintas comunidades. Comenzamos a trabajar con el ayuntamiento para crear centros de innovación y formación para que jóvenes que han salido de la educación reglada encuentren otras vías para formarse. Y ahí, por ejemplo, la tecnología que está definiendo nuevos perfiles tecnológicos, puede favorecer que chavales, que por distintas circunstancias familiares y personales, han salido de la formación reglada, puedan formarse en temas de tecnología y de innovación que les permitan desarrollar un trabajo profesional.

Ahora en Barcelona se está haciendo una residencia en barrios donde hay problemas para que llegue la conexión de Internet de alta capacidad a distintas zonas, haciendo un llamamiento a determinados actores de innovación y ver cómo resolverlo. Precisamente porque en ciertos barrios no están resueltos los puntos básicos de la pirámide de Maslow, hemos de potenciar que allí haya innovación.

Y eso también pasa, por ejemplo, trabajando en en barrios muy marginales de México y de otras ciudades de Latinoamérica, en donde no tienen resueltos temas básicos como es el suministro de agua. En África ha habido experiencias en sitios en los que no tenían resueltos servicios básicos, pero con cierta inversión en formación e innovación salen soluciones innovadoras, rompedoras, porque están pensando en esquemas totalmente distintos a los que pensaría alguien que ya tiene resuelto el tema del agua en su casa. 

Naciones Unidas hizo una encuesta en determinados barrios de poblaciones de África, un cuestionario muy amplio, y en lugares donde no tenían agua que llegase a sus casas, prefieren tener un móvil a que el agua llegue a su casa. Ellos han ido a buscar agua toda su vida, están acostumbrados y era parte de su rutina, pero tener un móvil, eso les permitía estar cerca de la familia que estaba viviendo lejos, tener acceso a servicios, a consultas médicas, etc. Hemos de pensar que ha habido servicios financieros que han empezado por el servicio a través del móvil, o sea, gente que no tenía cuenta bancaria han empezado a operar a través del móvil. Por tanto, allí el móvil les ha permitido tener un acceso que les lleva más allá y que les permite pensar que pueden mejorar su vida gracias a incorporar tecnología y la innovación a lugares donde no tienen los servicios básicos. Nos puede sorprender cómo consiguen innovar porque son mucho más conscientes de sus carencias.

La participación ciudadana no es simplemente dar opinión, es tomar decisiones sobre cómo se reparte una determinada parte del presupuesto y la gestión de espacios y, por tanto, es una participación activa, un empoderamiento real de la ciudadanía.

¿Cuáles son los retos a los que nos enfrentamos desde la perspectiva de la innovación urbana?

Para mí los principales retos están, por una parte, en la movilidad, porque es un eje básico para muchas cosas: para el acceso a los estudios, al trabajo, a conectar distintas poblaciones. Pienso que tenemos resuelto lo que es la movilidad interna dentro del conurbano, pero no tenemos resuelto lo que es la movilidad entre poblaciones. Ahí tenemos un gran reto porque esto favorece temas de vivienda, temas de equidad, o sea, es un eje muy importante.

Otro es el acceso a la vivienda. Hay muchos jóvenes que están saliendo de las zonas urbanas porque no encuentran viviendas asequibles. También todo el tema del espacio público; considerar el espacio público como un espacio más allá de nuestras casas, como un espacio que forma parte de nuestro espacio vital. Y tener espacios verdes y tener espacios públicos para todas las familias.

Otro elemento es la emergencia climática, que es generación de energía renovable en las ciudades, porque se pierde mucha energía en lo que es el transporte, y porque la energía que nosotros podemos generar en nuestras azoteas parece poca, pero sumándola, es una parte importante, por tanto, esa, esa generación de energía renovable en las ciudades y todos los modelos de desarrollo económico urbanos, cambiando los modelos productivos que hablábamos, incorporando la innovación y el conocimiento como el eje claro de desarrollo de modelo económico.

Últimamente escucho hablar mucho del ferrocarril para la movilidad del futuro.

Hemos de pensar, por ejemplo, en Londres, donde los ejecutivos no van en coche a sus oficinas, van en un transporte público, de muy alta calidad, pero van en transporte público. Y aquí a la que te tienes que trasladar desde fuera a la ciudad a dentro de la ciudad, tenemos un gran problema.

Tendríamos que tener una red ferroviaria combinada con metropolitano.  Hablamos de la ciudad de los 15 minutos en el interior de la ciudad, yo digo la ciudad de los 30 minutos en lo que es la región metropolitana, que en 30 minutos te pudieses desplazar de un punto a otro combinando las distintas formas de transporte. La innovación es muy importante en la movilidad porque hemos de considerar la movilidad con la que combinas tren con metro, con bicicleta, con lo que sea, y también hemos de integrar mucho más todos los servicios de movilidad públicos y privados.

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06 Sep. 2022

Carlos Iglesias

CEO en Runroom | Director Académico en Esade | Co-founder en Stooa | Podcaster en Realworld

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