Aquest lloc utilitza cookies pròpies i de tercers per a millorar la teva experiència en la pàgina. Per a habilitar o restringir les cookies actives o obtenir més informació, fes clic en cookie settings.

Acceptar totes les cookies
Narrativa del dato, con Eli Vivas Narrativa del dato, con Eli Vivas
Podcast

E055 - Narrativa del dato, con Eli Vivas

Cultura

E055 - Narrativa del dato, con Eli Vivas

Realworld forma parte de Redcast, la red de podcasts del mundo digital. 
Suscríbete en: Spotify | Apple Podcasts | Google Podcasts

Vivimos en una era en la que nada parece realmente cierto, y los medios, a los que solíamos recurrir en busca de veracidad, están sometidos a la dictadura de la inmediatez y de la competencia salvaje. La única manera de acercarse a esa verdad ansiada es a través de los datos objetivos, de investigar, de cruzar información, y, sobre todo, de tener Administraciones transparentes que dejen de poner trabas y compartan sus datos abiertamente.

En este episodio hablamos de todo esto con Eli Vivas: cofundadora de Storydata,  profesora de Periodismo de Datos, Fact cheking y Gestión de Contenidos Digitales en la Universidad Blanquerna - Ramón Llull, profesora del Máster Diseño de la Información y Visualización de Datos de Elisava y de Infografía en la UPF y formadora y directora de MOOC Barcelona. 

Empecemos por entender qué es Storydata.

Storydata es algo que nos hemos inventado cuatro chicas que nos reunimos en un curso de datos abiertos. Para quien no sepa qué son los datos abiertos, es un movimiento que ha surgido en los últimos años a raíz de que existe una Ley de Transparencia que obliga a las Administraciones públicas a ofrecer sus datos a la ciudadanía. Antes las Administraciones Públicas no tenían por qué dar sus datos, los tenían como si fueran su tesoro. Y ahora, en cambio, hay una ley que ampara a cualquier ciudadano que quiera pedirlo. 

A raíz de esto, muchas empresas, instituciones, y periodistas también hemos visto la oportunidad de solicitar estos datos a la Administración pública. Y no solamente a la Administración pública, porque también hay un movimiento de instituciones que no tienen nada que ver con el servicio público, que también ven algo bueno en abrir sus datos. En este contexto, hace unos años, concretamente el año 2017, yo estaba trabajando en el Periódico de Catalunya, un diario que de entrada era tradicional en el sentido de que había nacido en la época del papel, no de internet. Y yo empezaba a pensar que pasaría con mi futuro como periodista pensando qué iba a pasar conmigo si pasábamos del papel al digital. Yo, además de periodista, me dedicaba a hacer gráficos, y los gráficos en papel, pues iban a morir. Entonces empecé a ver lo que se hacía en otras partes del mundo, como solemos hacer la gente que nos preocupamos por nuestro futuro. Y vi que había algo que se llama periodismo de datos, que es aprovechar los datos que hay en la red y también estos datos abiertos que ofrecía la Administración pública para hacer información. Y a partir de aquí, pasábamos de hacer gráficos con datos, a recoger grandes volúmenes de datos que ofrecía la Administración pública u otras entidades que se sumaban a carro de abrir sus datos y, a partir de aquí, podíamos hacer información de una manera mucho más extensa, amplia y revolucionada, por decirlo de alguna manera. 

Coincidí en un curso con unas chicas que tenían la misma inquietud que yo de aprender y hacer comunicación con datos abiertos. Eran dos chicas que trabajaban dentro de la Administración pública y dos periodistas que trabajábamos en medios y cuando nos conocimos vimos que había una necesidad de comunicar esos datos, que había muchos técnicos, personas que manejaban datos, pero que faltaba esa pata de comunicación, que alguien lo explicara, que alguien contara la historia. Y vimos que aquello tenía sentido, sabiendo que unas trabajábamos en un sitio y otras trabajábamos en otro lado y que necesitábamos conectarnos. Lo pusimos en una servilleta, empezamos a decir lo que podíamos hacer, a quién nos podíamos dirigir, lo hicimos y realmente funcionó. O sea, había una demanda real de todo tipo de instituciones y fundaciones que tenían datos, o empresas que tenían datos, y que necesitaban comunicarlos. Y desde el primer minuto estuvimos trabajando y de ahí surgió esto.

¿Qué tipo de proyectos hacéis actualmente?

Hacemos todo lo que tenga que ver con datos y explicarlos de manera narrativa en cualquiera de sus formatos. Cada vez se nos demanda más el tema de la visualización de datos. De manera que podemos hacer storytelling a través de la visualización porque los datos no se entienden de otra manera, o la mejor manera de entenderlos es viéndolos. Imaginamos, pues, un dataset, un conjunto de datos enormes y no hay manera de entenderlo. 

La manera más fácil, más sencilla de ver esos datos es visualizándolos. Y para eso nos hemos especializado en visualización de datos, y sobre todo eso es lo que nos piden más en diferentes formatos, desde páginas web que tengan visualización de datos interactiva o dashboards, que para quienes no lo sepan, son cuadros de mando que utilizan las empresas para cruzar sus datos y ver sus indicadores, artículos de periodismo de datos donde explicamos la historia, hacemos texto más visualización de datos. Estos son los tres productos que hacemos, incluso informes, informes ya más en PDF, pero que igual detrás de ese gráfico en PDF hay mucho trabajo de análisis de datos, de visualización, etc.

Ahora el periodismo es mucho más soft en el tema de verificación, porque los procesos de producción son muchísimo más laxos y hay una necesidad informativa para competir con el resto de medios.

¿Nos podrías dar algún ejemplo?

Claro, piensa que al final somos periodistas y hemos visto que, como todo mundo sabe, hay una crisis importante en el modelo de negocio del periodismo. A nosotros lo que nos tira más en el fondo es hacer historias periodísticas, trabajar para los medios y explicar. Por ejemplo, durante el COVID, nosotras llamamos muchísimo la atención porque empezábamos a explicar todos los casos que habían habido de COVID centrados en determinados aspectos, por ejemplo, cómo le había afectado a las mujeres, porque no le afecta igual a los hombres que las mujeres. Verás que hablo mucho de mujeres porque nuestra génesis está hecha con mujeres y nos fijamos mucho en los datos desagregados por género. Volviendo al ejemplo, analizamos cómo le había afectado el COVID a las mujeres y esto lo explicamos en "Sentit crític", que es un medio de aquí de Catalunya. Y al final nos dieron el Premio a la Comunicación no Sexista por nuestro uso de los datos desagregados por género.

Lo que más nos gusta es hacer periodismo, esto sin duda. Con el COVID también vimos que a las personas de las zonas con rentas más bajas durante el confinamiento les había afectado más que a la gente de las zonas más ricas. Lo que hacíamos era cruzar el nivel de renta, densidad, todo tipo de variables y todo este tipo de información nos daba mucho impacto. De hecho, nos hemos dado mucho a conocer por las cosas que hemos utilizado en prensa o, por ejemplo, hicimos un proyecto sobre con quién se reunían los alcaldes de los municipios del área metropolitana de Barcelona. Lo que hicimos fue rascar todos los datos de las agendas, de las webs de los ayuntamientos y a partir de aquí hicimos un proyecto de saber con quién se reúnen y toda la agenda política. Eso es lo que a nosotros nos motiva, pero sabemos que eso al final no nos da dinero porque los medios de comunicación no tienen dinero, desgraciadamente, y tenemos este doble de modelo de negocio.

Hay gente que igual invierte en marketing pagando a los medios para hacer branding content, pero nosotros lo que hacemos es periodismo, por eso es como nuestra ONG, al final no recibimos dinero de ahí. Sí que es verdad que en algún proyecto de alguna subvención nos han dado bastante dinero para un proyecto de periodismo, que es lo que a nosotros nos motiva, pero luego nuestra fuente de ingresos principal al final son las Instituciones públicas, las empresas o las fundaciones. Por ejemplo, la Universidad de Oxford hace el Digital New Report, que es el informe más importante de medios, y nos pidieron a nosotras que hiciéramos los gráficos y la traducción en castellano, porque es una cosa que en realidad es muy sencilla, pero no hay gente que lo haga porque no hay periodistas que se dedican a hacerlo. Entonces nosotros podíamos hacer toda la traducción de los gráficos porque estamos acostumbrados a hacerlo. Para nosotros es muy fácil y eso bueno nos da proyección internacional.

Lo primero que hicimos fue para la Fundación Mies van der Rohe, un análisis de unas jornadas que se hacían para periodismo especializado en arquitectura, hicimos un análisis de todos los datos de los últimos cuatro años, de las hemerotecas de prensa especializada o genérica de arquitectura y de ahí sacamos un tema de análisis de datos. El primer cliente que tuvimos fue la Fundación Mies Van der Rohe. Siempre nos hemos movido en un nivel que nos gusta mucho porque nos reconocen lo que hacemos, es un nivel alto y vamos combinando las dos cosas. La ONG trabaja en lo que nos gusta hacer, qué es el periodismo y no nos da dinero, con cosas que también son necesarias, como es trabajar con datos para empresas o instituciones.

Siempre ha habido esta creencia de que los datos son cosa de gente de ciencias, pero no tiene por qué ser así, ¿verdad?

Es totalmente como dices. Fíjate que, por ejemplo, nosotros empezamos a hacer cosas con "Sentit crític", que es un medio de aquí, catalán, que aparte que es muy cañero a la hora de explicar cosas y se pensaban que éramos informáticas, nos decían: ¿vosotras que sois programadoras? Porque nosotras desde StoryData hay gente que programa, hace visualización de datos con R, por ejemplo, y hemos aprendido algunos a hacer Python… 

Me encanta que me hagas esta pregunta, nosotros damos muchísima formación a periodistas precisamente para explicarles que no es tan difícil, pero sí que hay una especie de barrera entre la gente que somos de letras para entrar en el mundo de ciencias, pero luego hay muchísimas oportunidades. O sea, pasada esa barrera de formación, que es verdad que la hay, porque tenemos que aprender estadística y a utilizar bases de datos, y eso no te lo enseñan. Yo siempre explico en clase que antes de hacer Periodismo, estudié Filología Hispánica y estuve un año estudiando El Quijote. Lo digo para mis alumnos, para que no se asusten, que se puede hacer, porque igual tampoco necesitas ser un grande para hacer historias con datos, pero sí conocer el lenguaje que tienen los programadores y tener un lenguaje híbrido porque a veces donde nosotros no llegamos podemos trabajar con ellos. Por ejemplo, este proyecto del que te he hablado de saber con quién se reunían los alcaldes, lo hicimos nosotros, pero lo hicimos también con unos programadores que nos hacían todo lo Scrappy, porque nosotros lo haríamos, pero lo haríamos más lentamente. Entonces ahí se pueden automatizar muchos procesos. Tenemos que pensar también que los equipos pueden ser multidisciplinares, que nosotros podemos aprender de ellos, pero es cierto que somos muy diferentes. Al final yo he dado clases a gente de letras como de ciencias, en el posgrado de la UOC de Data Science, y realmente el resultado es muy diferente, pues ellos son muy buenos buscando datos y haciendo algoritmos, pero luego es que son incapaces de contarte la historia, son incapaces.

Esa convergencia, lo que vamos aprendiendo unos de otros, es súper rico, es súper potente. En el Máster de Diseño de Información y Visualización de Datos Elisava, mucha gente viene de carreras de diseño y en su vida han bajado un excel. Tenemos también matemáticos que no han diseñado nunca. Tenemos todo esta amalgama de perfiles, pero es tan potente cuando tú ves un diseñador que es capaz de interpretar los datos, analizarlos y hacer visualización. 

Cada vez es más difícil la elección de información veraz y correcta. La energía que se requiere para discriminar lo veraz de lo falaz es súper súper alta. ¿La información es suficiente para llegar a la verdad?

Me estás tocando la fibra sensible. Cuando estudiaba Periodismo en el año 94-95, que justamente es cuando se gestaba Internet, y ya veíamos las orejas al lobo pensando que cualquier persona puede hacer información, cualquier persona puede difundir.

Ahora somos conscientes de la avalancha que hemos generado con este monstruo que es la desinformación. Por eso es tan importante el tema de los datos, que para mí es lo importante, porque la información se mezcla a veces con opinión, pero la opinión no la puedes verificar, pero los datos sí pueden verificar, y es una de las maneras de combatir esta post verdad.

Con el COVID, por ejemplo, ha habido mucha desinformación y se van viralizando cosas, pero si tú vas más allá y tienes autonomía para buscar esos datos, igual puedes ver que la gente que se ha muerto vacunada no se ha muerto por coronavirus, sino que ha muerto por otras causas. Entonces ahí tienes una verdad a medias. Te hablo de este caso porque esta semana se había viralizado un vídeo de un experto que hablaba de la Pfizer y al final la metodología siempre es la misma, es ir a buscar la fuente de los datos, la fuente primaria y analizarla. Antes eso no se podía hacer; te enviaban una nota de prensa y te decían: “Barcelona o Madrid es una ciudad súper segura porque somos el 5.º país del mundo en seguridad.” Ya, pero es que si lo comparas igual con el resto de España, Barcelona es una ciudad insegura, pero si la comparas con Colombia, pues es muy segura. Todo es relativo. 

Lo importante es poder acceder a la fuente primaria, que también tendríamos que ver la fiabilidad de esa fuente primaria, pero seguramente te acercas muchísimo más a la verdad que con lo que te quieren decir de manera mediatizada. Por eso también es importante que cuando hacemos información y la ofrecemos al público, el lector pueda acceder a esa fuente primaria. Yo estoy obsesionada con eso. De hecho, estamos en un proyecto haciendo un sistema de micropagos a través de blockchain para que los periodistas puedan hacer uso de esa plataforma con información donde tenga la obligación de poner las fuentes, cosa que se está perdiendo. Ahora el periodismo es mucho más soft en el tema de verificación, porque los procesos de producción son muchísimo más laxos y hay una necesidad informativa para competir con el resto de medios. Y eso hace que los procesos de verificación que antes eran mucho más exhaustivos, porque había un jefe de sección que lo miraba, el jefe de edición, tus compañeros que te lo revisaban... Ahora todo eso se está perdiendo porque necesitas publicar, publicar, publicar. Además, las plantillas de redacción ya no son como antes. Cuando entré El Periódico éramos 400 y ahora son 100 y pico. Todo eso hace que el proceso de verificación de las noticias sea mucho más laxo. Es muy importante que volvamos otra vez al origen de poder dar datos contrastados, y para eso podemos hacer uso de la comunidad, por ejemplo, dar una información con unas fuentes y que la gente pueda ir a la fuente original y pueda ver que eso es verdad.

La propaganda son mentiras que se imponen, pero la desinformación se ofrece como información útil. Hay mentes que están diseñando ese proceso, ¿no?

Por supuesto, la desinformación siempre va ligada a algo ideológico o económico, o sea, cuando hay unas elecciones, hay desinformación y se dispara. En caso del COVID, pues hay una polaridad, o por ejemplo, aquí en Cataluña, cuando hubo todo el proceso de independencia, había una sociedad polarizada, y eso es un caldo de cultivo perfecto para la desinformación. De hecho, yo formé parte de la fundación de Verificar que era una plataforma de verificación.

En Cataluña no existía ninguna plataforma de verificación y habían estudios que afirmaban que durante el proceso de la independencia, cuando hubo toda la respuesta a la sentencia y antes con el referéndum, habían detectado como 1 millón de fake news, de noticias falsas, dentro de la red. Nos llamó mucho la atención y empezamos a evaluarlo y ver que había una necesidad real de verificar aquí la información en Cataluña. La gente no miente porque sí, miente porque realmente le interesa mentir y que si funda un mensaje para apoyar una determinada tendencia ideológica o, por ejemplo, también en tema de empresa, porque quieres boicotear la competencia, por ejemplo.

Muchas empresas no tienen ni idea de que igual les están haciendo un boicot y se lo tragan también. Yo tuve que verificar un caso de un grupo de ultraderecha que veía que había establecimientos que contrataban a inmigrantes y hacía acciones de boicot. No te lo imaginas, pero alguien se puede cargar toda tu reputación con la desinformación. 

¿Estamos caminando hacia una distopía? ¿Esto se puede parar? ¿Cómo lo ves? 

A ver, la bola se ha hecho gigantesca. Eso es verdad. Cuando se hace cualquier estudio de desinformación, se ve. Ya hace unos años la consultora Gartner decía que ahora, en el año 2022 iba a haber las mismas noticias falsas que verdaderas. A pesar de que existan estas plataformas de fact checking o de verificación, en España Maldito Bulo o Verificato Neutral, o nosotros haciendo también desde StoryData o Pointer, o un movimiento que se llama International Fact Checking Network, que intentan mitigar o hacer conciencia de lo que sucede, la bola es demasiado gigantesca ya. Mi opinión es que solamente la tecnología puede ayudar a mitigar todo esto. Y el tema de los datos también con tecnología, de manera manual, como lo estamos haciendo a veces, es imposible.

¿Cómo podemos desmontar la desinformación y elevar la verdad?

Habéis oído hablar sobre los trolls y de los bots, ¿no? En Twitter, que es este canal que utilizamos muchos periodistas y también los políticos, pues a través de granjas de bots se construyen guerrillas inmensas de perfiles falsos que están allí dando soporte, por ejemplo, a un político, a un partido. Y no sólo partidos políticos, también hubo el Barça Gate. Hay ideología y economía detrás. Incluso hay un medio que está hecho con periodistas falsos. Tú puedes generar caras falsas, puedes generar perfiles que comentan falsamente, y eso multiplicarlo por millones de personas. La tecnología también te ayuda a detectar eso. 

Nosotros hemos hecho experimentos, por ejemplo, hay una investigadora que es ingeniera que se llama María Luz Congosto que dice que es cazadora de astroturfers. Los astroturfers, son justamente estos perfiles falsos que ayudan a engrosar una tendencia ideológica, y ella se dedica a detectar ese comportamiento, que es fácil de detectar porque actúan de una manera determinada. Está programado porque lo hace una persona, pero con un robot que amplifica su discurso de manera automatizada y entonces lo que hace es que tuitea, por ejemplo, a diferentes horas del día, por ejemplo por la noche, y es imposible que por la noche una persona esté 24 horas tuiteando porque tiene que dormir y ese tipo de comportamientos son fáciles de detectar también con la misma tecnología que se utiliza para generarlos.

¿Los datos abiertos pueden formar parte de la solución?

Sí, precisamente por eso, por el fácil acceso, para desmontar la mentira. El problema  es que aquí en España, sobre todo al tema de los datos abiertos, le queda muchísimo recorrido. Todavía falta muchísimo para que se abran datos como nosotros los necesitamos para avanzar. Sería muy bueno para todo, porque al final estás haciendo como una inteligencia colectiva que ayuda a mucha gente a hacer un buen uso de esos datos y poder hacer muchas cosas. Para darte una idea, el portal de datos abiertos de Barcelona, que es una gran ciudad, una ciudad tecnológica donde hay un hub tecnológico súper importante, tiene 500 data sets, mientras que, por ejemplo, el portal de datos abiertos de Nueva York tiene 5000. Para que veas la diferencia, o sea, de 500 a 5000, pues imagínate.

Todo lo que es el mundo anglosajón está muchísimo más avanzado en la apertura de datos. Así puedes ver que el New York Times o el Washington Post, que son referencia también en cosas de datos y pueden hacer trabajos súper avanzados si nos comparamos con ellos, porque nosotros, al contrario,  pedimos datos y yo soy súper beligerante en que se puedan abrir todavía más datos. Y el tema de transparencia, que es una transparencia bastante opaca porque las fuentes que nos dan están llenas de trabas y obstáculos. Cuando tú pides datos siempre se sacan algo de la ley para no dártelos. 

¿Qué impacto puede tener los datos abiertos a nivel de innovación en la empresa privada?

Sé que hay empresas privadas que están también muy interesadas en el tema de los datos abiertos. Nosotros lo hacemos porque somos periodistas, pero el valor también es incalculable. Ver, por ejemplo, cosas de movilidad de la ciudad. Bueno, es que hay tantas cosas. En Barcelona sí que se ha hecho una oficina municipal de datos que es como un mecanismo supra municipal de todo lo que engloba tema de datos de Barcelona, que ahí se pueden encontrar cosas interesantes y hay gente que no lo sabe. Por ejemplo, transacciones bancarias, o el mercado de alquiler en tiempo real. Es brutal, o sea, tú puedes saber en tiempo real a cuánto está el metro cuadrado en Barcelona. Puedes ver por un nivel súper desagregado o por sección censal también cuál es el precio en esa zona. Y antes estos datos tenías que encargar informes que eran de mucho valor y por el Instituto Nacional de Estadística. 

La transparencia es una transparencia bastante opaca porque las fuentes que nos dan están llenas de trabas y obstáculos. Cuando tú pides datos siempre se sacan algo de la ley para no dártelos.

¿Aquí tenemos empresas orientadas al dato?

Yo veo que pocas. Y la verdad es que el sector de datos está en pleno crecimiento, también en mi sector, que es el de servicios, porque está  el de software, el de hardware, pero también el de servicios. Lo que se ha generado alrededor de esto está en crecimiento y yo lo que veo es que nosotros, por ejemplo, no tenemos competencia en Barcelona, o sea, no hay nadie como nosotros. Es que me sorprende. No me sorprende en el sentido que lo que te decía antes, que también hay una barrera de la gente de letras de querer entrar, que es la gente que sabe contar historias, de querer entrar en esta formación que es más como científica, puedes aprender estadística o aprender matemáticas o aprender a programar. Y es cierto que al final pues hay pocos perfiles, pero para eso estamos nosotras enseñando.

Ahora mismo coordino un Máster de Periodismo de Datos y Back Check-in en la Universidad Ramon Llull, en Blanquerna, pero lo hago para conseguir gente también porque no hay. Y yo les digo, yo no entiendo cómo es posible que haya un montón de periodistas que quieren hacer periodismo deportivo, pero salen a patadas y el Máster de Periodismo Deportivo está lleno de chavales que no van a encontrar trabajo, y en cambio aquí hay un montón de cosas por hacer y no quieren. 

Tenía una chica que era buenísima en StoryData y Neutral me la ha cogido. Es lógico porque Neutral tiene millones detrás suyo, en cambio en StoryData, no deja de ser una pequeña startup. Pero fíjate que esta chica, Laura Navarro, que es muy buena, aprovecho para decir que es buenísima y no se va a quedar en Neutral, se va a tener que ir al final a Estados Unidos para hacer lo que sabe hacer, que es mucho, pero fíjate que Neutral pues busca un periodista de datos en Barcelona, porque en Madrid no hay. Hay muy pocos perfiles y en cambio hay muchísimo trabajo por hacer. Neutral es una buena plataforma, pero no tiene una etiqueta, no se sabe si es un medio o una productora, pero desde el año 2018 que se fundó, ya tiene 80 trabajadores y no hace más que crecer y se dedica a datos, tecnología y fact check-in. Y en Barcelona estamos nosotras, pero es que no hay nadie más. Me dicen de tu competencia, es que no hay nadie que haga esto y nosotras vamos desbordadas.

Subscriu-te a:

Todos los episodios:

No et perdis ni un episodi!

También te puede interesar:

14 Jun. 2022

Carlos Iglesias

CEO en Runroom | Director Académico en Esade | Co-founder en Stooa | Podcaster en Realworld

Agile Digital Intelligence